Día 14. Martes 2 de julio 2019
Mire yo les soy sinceros porque ustedes son mis lectores: no quiero escribir. No quiero escribir porque estuve borracho desde el viernes y hoy -con guayabo- me tocó llegar a la oficina a escuchar a Enrique. Me tocó llegar a la oficina a ver como todos llenaban la polla de Brasil vs Argentina con resultados ridículos e insultantes hacia toda la raza humana. Me tocó hacer una videoconferencia con Sergio (el maldito sigue en Brasil). Y lo peor: cambiaron a Policarpo al turno de la noche (mientras yo estoy encerrado en la agencia él allá tan lejos de mí). ¿AHORA CON QUIÉN VOY A HABLAR DE FÚTBOL?
Sí. Estoy mamón y chinche. Pero es que me duele. Ayer pasé dieciocho minutos en la ducha tratando de descifrar por qué Queiroz no sacó a Cuadrado y metió a Lerma en el minuto 46. ¡Vamos viejo, queremos hacerte una estatua, ayúdanos! Mientras me secaba pensaba en los malnacidos que amenazaron a Tesillo y se me fue la rabia. Me entró fue una profunda tristeza por mi patria. Así no vamos a ningún lado.
En realidad solo me alegra Paty… Pero está en Medellín visitando un cliente.
Bueno… y me alegra ver a Messi en modo primo mayor. Defendiendo a los demás frente a la prensa y los periodistas que atacan como si fueran de otro barrio. Qué lindo escucharlo decir “manos boludas”, “penales pelotudos” sin miedo a que Pepsi le quite el patrocinio. Mi última esperanza en esta Copa era verlo coser bocas para siempre con un título. En la AFA se roban todo -son peores que los hijos de los Nule que trabajan en Odebrecht- y esperan que el tipo les resuelva todo, para quedarse con la plata de los premios y refundir la copa en una Compraventa de la Avenida Corrientes.
¡Vuelve Paty!
Día 13. Viernes 27 de junio 2019
La tusa me va a matar
Mire malpajorros, no me vengan con cuentos. Había que creer. Yo ya estoy hasta las bolas de todos los sabiondos. De todos esos recatados de buenos modales que no se despeinan hasta que se montan en el bus de la victoria. No más. Qué pereza esos “generales” todos sentaditos en el sofá con su periódico del lunes. Malditos expertos en penales, cobren ustedes. No jodan.
“A Vidal no lo dejen jugar”. “A Alexis no se le puede dejar patear”. “Tiren centros que Gary Medel es bajito”. “Es que Queiroz tiene que darles un discurso y jalarles las orejas, sino no andan”… Tan fácil que es el fútbol y ustedes todos comen empanada cuando se bajan del Transmilenio todas las mañanas. ¿No se les ocurrió jugar? ¿Por qué no son directores técnicos?
No me joda. Ya compré los pasajes. Estoy endeudado hasta el culo. Sí, cargo el corazón con la billetera, en el culo. Y por eso me salen las cosas así. Me las creo como niño de quince y salto. ¿Sabe lo peor? Lo peor es que cuando quiero algo tanto me brillan los ojos. Y las palabras se me endulzan, y mis manos se ponen suaves, como uvas, y entonces la gente me cree. La gente se contagia. Se contagia de mis ganas. Se olvida de la realidad. Se olvida de todo y se embarca en la ficción que brilla en mis ojos.
Por eso duele tanto el fracaso. Porque el bus se estrella y todos miran al conductor. Y todos se levantan de ese sueño eufórico, con mal aliento, con resaca, y es fácil bajarse. Colombia no ganó. No ganó. Y no estuvo cerca de ganar. Y la culpa es mía, porque convencí a todos de que podíamos. La culpa es mía porque hice que la Paty sacara pasaporte. La culpa es mía porque ahora me toca cambiar los pasajes, o irme a ver a Brasil campeón.
Quizás Enrique saldrá campeón con su Chile, o Sergio con Brasil. Es fácil celebrar lo ajeno. Pero, ¿sabe qué? Policarpo y yo nos vamos pa’l aeropuerto. Con el letrero en mano. Con los tres pesos que nos quedan vamos a hacer una pancarta inmensa. Seis metros de largo y nueve de alto. Un primo ingeniero nos va a cuadrar la vuelta. Vamos a estar listos, vamos a ser los primeros, los más visibles. Vamos a ser los más grandes de todos lo mediocres. Los mejores mediocres. Llorando mientras vemos a unos pelaos menores, que patearon una pelota durante trece días, y nos hicieron olvidar que somos unos gordos calvos que no vamos a ganar nada…
Se despide este gordo calvo… que todavía espera que alguien gane algo por él, con la ilusión de un niño.
Día 12. Jueves 26 de junio 2019
Todavía me tiemblan las piernas. Le juro. ¡Esta es la ijumadre Copa América catreijumadres! Acá peleamos por el grano de arroz. Acá el ladrón roba al ladrón. Acá nos medimos el GINI a ver quién lo tiene más grande. No me canso de decirlo: acá nada se regala. Ni un pasaje de Transmilenio.
Por eso me emociona ver a esos paraguas. Capaces de envenenarse antes de morir en manos del rival. No todo el mundo lo entiende. No todo el mundo sabe qué es vivir con poco. Y el que tiene mucho no se cansa de pedir. Mis grupos de WhatsApp todos llenos de “Paraguay juega asqueroso”, “amarretes y tacaños”, “no saben crear, solo destruir” y la peor, obviamente de Enrique, “¿por qué no salen a proponer, como Brasil?”. Bueno Enrique, no todos los países tienen las calles limpias.
No todos somos leones ¿y qué? ¿Los roedores no merecemos la vida? Los que vivimos en la penumbra, sin pena ni gloria, haciendo lo que podemos, viviendo sin talento, con cosas prestadas, viviendo con ganas y dejándola toda, pero sabiendo que no nos alcanza, sabiendo que en cualquier momento nos quedamos cortos, que en cualquier esquina el fracaso nos recibe, ¿no merecemos esta vida también? Los que corremos detrás de la pelota 97 minutos, los que nos salvamos con los palos, con los rebotes, los puntazos, los que jalamos la camiseta, los que llegamos tarde al cierre, los que nos salvamos con el VAR, los que dejamos todo, todo, todo lo que nuestro cuerpo tiene solo para perder en el último penal, ¿no merecemos esta vida?
Son muchas preguntas, pero en realidad son solo dos: ¿cuánto cuesta el oxígeno, y por qué solo alcanza para las cosas lindas? Que alguien se lo explique a este pobre tonto.
Mañana gana Colombia, pero no joda, aguanten que #LosFeosSomosMás
Día 11. Lunes 22 de junio 2019
¡Qué ganas de jugar contra Chile!
Vaya forma de Cavani de ponerme a fantasear. Lo imagino como un leñador que sale en la madrugada a pescar su comida cuando de repente un oso lo ataca. Y Cavani se tiene que batir a puño pelado, su pelo -siempre perfecto- de lado a lado mientras somete al oso. Ah… Cavani. Vine todo el camino fantaseando y casi me estrello. La Paty hasta me regaño. Pero es que lo de hoy… con ese cabezazo somete a cualquier bestia.
Además me alegra enormemente. Me alegra porque ahora nos da la oportunidad de cascar a los chilenos. Sí, me cae mal Chile. ¿Por qué? Son muchas razones. Uno: Sergio tiene una novia chilena inmamable, toda picadita que solo habla mal de Colombia en las fiestas de la agencia. Dos: Vidal es un gamín. Tres: Enrique una vez viajó a Chile. Cuatro: Nos ganan siempre. Cinco: Después de ese viaje, Enrique no paraba de hablar de “lo limpias que son las calles en Santiago”. Seis: Trataron mal a Ruedita. Siete: Enrique no nos trajo nada de su viaje. Ocho: Pinochet. Nueve: La patada de Jara al hincha que se metió (ya sé que vengo pidiendo patadas, pero no, así no viejo). Como odio Chile.
Cagada por Alexis, que se ve que un es parcerazo de esos que se deja ver con buenos regalos de navidad, pero tenemos que ganarles. Emociona ver la orquesta de Carlitos, con Duvan y su Ban Band y James en modo Mago Lorgia. Va a ser duro. Pero, ¿sabe qué? Se juega un viernes papá. Un viernes. Es una señal de Dios. Es viernes Y fin de mes. Pagan nómina. ¿Y sabe otra cosa? HAY PRIMA. Jueputa. Esto se compuso.
Día 10. Domingo 21 de junio 2019
Mire, yo le soy sincero. Esto de escribir es difícil. Es muy desagradecido. Nadie lee, a nadie le importa. Todos creen que es fácil y el que de verdad sabe leer solo lee rusos, slovacos o algún argentino de moda. Al colombiano poco le creen. Porque escribe con migas de patacón en la boca, porque su cuaderno huele a bloqueador.
Esto así. Pero no me importa. Porque si yo escribo este diario es para los pocos que aman lo suyo. Los que aman su selección, los que aman su talento local, los que no tienen que buscar en la Lerner, en la Nacional, ni en ningún lado. Acá Carlos -me presento- escribe su diario.
Y me presento, me expongo, me desnudo antes ustedes, difíciles lectores de internet, porque la Selección me inspira. Me inspiran los suplentes, ¿sabe? Me inspira ese tal John Lucumí. Ni su mamá ni la mía daban un peso por nosotros. Me inspira que Arias se la banque, y haga un pasegol cuando le toque. Me inspira que Falcao sea el que quite el balón en el gol cuando antes era el que la empujaba. Y es que acá con Paty, con la tarjeta de crédito estallada, nada importa. La felicidad es una cosa esquiva. Difícil de atajar, imposible de entender.
La felicidad, solo se puede vivir. Es el único verbo que la entiende.
Quizás sea el aguardientico, y los bichos que me zumban en la cabeza. Pero, ¿le digo algo? Ya sé que no me preguntó, pero, ¿le digo algo? Seamos felices. Nos preocupamos tanto por mañana que ni nos damos cuenta lo lindo que es el hoy.
Acá sentado. La luna brilla. La humedad se me pega en la piel. La Paty sonríe mientras sorbe de un pitillo. Colombia gana con la suplencia. Y yo. Yo. Por fin. Me siento bien. Me siento orgulloso. Quizás me doy muy duro. Que nadie se me atraviese hoy… si no quiere un abrazo.
Se lo juro. Hoy Sergio y Enrique se llevarían su abrazo. Chao, voy a llamar a Policarpo.
Día 9. Sábado 20 de junio 2019
Me fui de puente pa’l calorcito. Hice el canje y me saqué una de las cabañitas allá en Lagosol Compensar y me fui con la Paty bien madrugadito hoy. Déjeme decirle una cosa: con sudor, todo es mejor. Espere, espere, antes de que me diga cochino, espere. No me refiero a ese sudor de marrano, de periodista encamisado cubriendo partido en Barranquilla. Nada que ver. Me refiero a la leve humedad que reposa sobre la piel cuando pega el solecito y se tiene poca ropa encima. Con los poros de la piel abierta todo es como más sabroso: el trago, el fútbol, la música, el baile, la Paty. Pero sobre todo el fútbol, usted lo sabe y en Brasil lo saben.
Uno que es todo roloculiplano lo acepta, y hasta lo envidia. Cómo no envidiar a ese pelao Everton moviendo esa cadera pa’cá pa’llá. Zun, zas, zun, pura lambada… los peruanos cayendo como cocos y el pelao ligerito con puro sabor a limón y sal. Cómo no envidiar al Arthur que mata el balón suavecito, y la protege con el cuerpo, y se la queda bien bien bien cerquitica, como si estuviera en la playa haciéndole un masaje. A lo bien que banda erótica, y yo viéndolos sabrosito desde la piscina con la michelada en mano. ¡Yo sí que soy buena vida mi hermano!
Igual no puedo decir que no me identifico con los peruanos. ¿Sabe cómo se sienten los peruanos? Parce hoy en la mañanita iba caminando cerquita al borde, cuando un culicagado se tira del tobogán y me salpica todo. Yo, fastidiado, con la camisa empapada, corro a echarle su regaño y zas, mi chancla me falla, me resbalo y termino en la piscina con celular y todo. Alérgico al cloro -y qué mano de color tenía esa piscina, seguro orinada- estuve como cuatro horas con los ojos hinchados y ardor en la nariz. Lo peor: hasta me dio otitis. Y la Paty solo se reía de mí. ¿Se alcanza a imaginar cómo me sentía? Bueno, así se sienten los peruanos hoy. Qué vaina hermano. Bueno, reír para no llorar, porque qué…
Día 8. Viernes 21 de junio 2019
Yo les voy a ser sincero: a mí me gusta la patacera. ¡Qué cosa más deliciosa es ver una patada por tevé! Es la razón exclusiva por la que pago el DirecTV en HD con el decodificador que le deja a uno echar pa’tras. Es un pequeñísimo deleite el de congelar la imagen y tomarse el tiempo para detallar, como lo haría un francés con un grabado de Gota, la fina expresión del dolor ajeno. ¡Ah, bellos placeres de pocos!
Por eso hoy me frotaba las manos con ver el Ecuador vs Chile. A las tres se me hacía agua la boca en la agencia con solo pensar en el noviazgo Enner-Medel o el trío Vidal-Gruezo-Aranguiz (obviamente con Gruezo en el medio). Quería ver patadas en las 24 cámaras y el novedoso sistema de repetición instantánea. Tanto que salí calceto a Paty (frescos que igual hablé con Juancho para que la dejara en la casa, el que es caballero es caballero). Este era lo que llamamos en el mundo de la publicidad mi día “offline”.
Era mi día de spa, pero me acabé el paquete de Doritos familiar, la Jumbo Jet, una que Guinness, el Popsy de chocolate belga, y nada, no pasaba nada. Y es que hay que decirlo, qué pobreza la del ‘Bombillo’ Gómez. Como que maduró tardíamente o se le olvidó que fue criado en la narcocultura, no sé, pero que decepción. Hubo 44 faltas. Eso es una falta cada dos minutos, y nadie tiró una voladora. Solo un codazo, pero esa vaina ya es cobardes. Pa’eso no hay que entrenar.
Y es que si no me hecho entender, a mí lo que me gusta la patada-arte, o también conocida por algunos conocedores como la patada artística. Esa que el jugador mide y mide, durante minutos estudia al rival, y lo espera como felino en la amazonía, hasta que ZAS: tome pa’ que lleve. Y el victimario se levanta diciendo “al balón, juez” mientras alza los brazos en el cielo y hace la cara que le ponía a los papás cuando había entrega de notas. Todo transcurre mientras que la víctima se revuelca y se arrepiente de haberse dedicado al fútbol (y en la casa la familia se arrepiente también). ESA SÍ ES UN PATADA. Pero a lo bien nada. Menos mal es viernes. Me voy pa’la primera de mayo con media de ron, allá seguro encuentro pelea.
Día 7. Jueves 20 de junio 2019
Ijuemadre. Ijuemichica. Ijuemichigan. Ijuemáquinas. Ijuepuerca. No me joda la vida. Cuando uno es bocón es bocón. Cómo me van a callar la boca así esos japoneses. Yo dizque viéndolos frágiles y ofreciéndoles aguapanelita con unos diplomas chimbos. ¿Sabe qué es? El honor a la patria. A esos manes de verdad les duele. ¿Vio cómo uno hizo una reverencia al salir? El honor a la patria y a los compañeros. ¿Usted cree que van a desperdiciar la oportunidad de que el presidente los felicite por dejar en alto el nombre del país? De acá los sacan en camilla o muertos, recuerde que fueron los que inventaron el Kamikaze.
Esto sí me jode la polla la verdad. Por ahí vi que Enrique tenía el 2-2. El tonto dice dizque cuando fue a Japón sintió la energía y ahora, como está conectado, puede sentir lo que va a pasar. Todos en la agencia creen que vivió allá unos años pero yo ya sé que el man solo estuvo en un viaje con el papá, que fue a traerse un container de mugs y otro material P.O.P. Le juro. Me contó Paty que día que estábamos tomando cervecita donde la Mona. A mí no me engaña el sapo ese. Y si tenía 2-2 es porque llenó la polla borracho (también me contaron de ese juguito de lulo con vodka que se encaleta).
Pero como dice mi papá: al hierro, orín y la envidia al ruin. No tengo muy claro qué signifique, pero Enrique, orín y ruin hacen un trío de palabras perfecto. Un campo semántico divino, que seguro huele mal. Total el que me va a tener envidia es él. Ya cuadré con Paty: si llegamos a… mentira no le puedo contar. Eso es pésima suerte. Luego le cuento. Solo diré que Paty ya está sacando el pasaporte.
Día 6. Miércoles 19 de junio 2019
Me gané la polla de la empresa
Me gané la polla de la agencia. Pa’ que vean señores y señores que este pechito peludo sabe de fulbo. Era obvio que eso cataríes iba a jugar a la encerrona, yo me la olía. No ve que vengo viendo al rival desde el sábado, lo venimos hablando con Policarpo. Allá esos manes son la última Coca-Cola del desierto (literal, desierto literal) y la pisan y la mueve y le dicen a todo mundo que su entrenador cobró una que otra quincena en el Barca. ¿Pero acá? Jaí papito, acá es a otro precio. Acá las cosas no se solucionan con dinero (porque se lo roban), acá la gente es pobre pero orgullosa y le mete el lomo a las cosas. Y eso construye carácter. Y el carácter tumba cualquier muralla, decía mi abuela del lado santandereano de la familia.
3-0. 4-0. 5-1. 4-1. 5-0. 4-2. 6-2. Dios mí, los resultados que uno tiene que ver en la polla de la empresa. ¡6-2! Hágame el bendito favor. Yo tranquilo 1-0 y cobrar. Con esa platica invito a Paty a unas cervezas dona la mona. Qué día perfecto. Yo no sé que hablan todos esos burros en la oficina: ¿qué jugamos mal? James jugó dopado. Ni me pongan a hablar del taco que le tira a Arias por la banda, ni de los caños que tiró, ni de los centros con el guante izquierdo. De la cucharita-pasegol sí podemos hablar pero me gasta almuerzo porque va pa’ largo. Almuerzo con sopita y postre, y vamos por la paleta a la esquina después. Si vamos a hablar de James vamos a hacerlo bien.
Y de paso hablamos de Duvan si quiere también. Y es que usted no sabe, pero Duvan y yo nos parecemos. Créalas. Ambos cargamos una potencia la malparida y clavamos a todo el mundo. Mentiras viejo, mentiras. Compartimos algo muy especial: la marca de un padre muerto. Esa vaina si que parte a un hombre. Lo deja a uno listico pa’ no querer hacer nada con la vida. Le mata los sueños, los proyectos, y hasta las ganas de pararse de la cama. Pero ambos nos paramos: Duvan para hacer goles y yo para escribir copys. A mi negro lo banco, y estoy seguro de que si me conociera me bancaría. Colombia va a ser campeón, yo sé por qué se lo digo.
DÍA 5. Martes 18 DE JULIO 2019
Wuilker es Millos en la Copa
Es de Millitos, papá. Es de Millitos. Era obvio que en el cumpleaños de Millos no se iba a dejar hacer un gol. Se lo dije a todos los clientes esta mañana (en Copa América nadie trabaja, solo se habla de fútbol, y eso que en Mundial es peor porque solo se cambian monas. Jurado. La gente cuadra reuniones y cuando ya no hay con quien cambiar, toca empezar a visitar clientes. Lástima que el álbum de la Copa América sea tan chimbo) y se lo dije a todos en la oficina. Hasta le mandé un voicenote al p… de Sergio. Santafereño amargo. Ojalá la esté pasando mal allá en Brasil. Tres minutos duraba el voicenote, menos de tres minutos era irrespetar a Wuilker. Si me dejan hasta les clavo 85.
Y bueno no sé cuántos años tendrá Policarpo, creo que vio cuando inflaron el primer balón de fútbol. Exagero. Pero seguro sí celebró el Maracanazo. No hay otra forma de explicar cómo sabe tanto de fútbol. Hoy me la cantó: “métale plata al empate de Brasil”. Es el dueño del edificio, el viejo zorro. Sabe de fútbol y de mujeres (no crea que no me lo pillo con la del aseo). Ojalá fuera mi papá. Pero me desvío: nadie se esperaba un empate así. Lo apretado era perfectamente claro, pero, ¿DOS GOLES ANULADOS CON VAR? “Ese estadio se calienta al minuto 30 si no han hecho gol. Los venezolanos arriba tienen un par de achepés rapiditos y fuertes, póngale cuidado que si al minuto 70 siguen cero a cero, la presión mata a Brasil. Los crucifica su propia gente, como a nuestro señor Jesús.”
Hoy el día está largo en la agencia. Ya nos están diciendo que dizque nos quedemos a dormir. Nos pidieron unas pijamas por Rappi y todo. Pero no señores. Mañana juega Colombia y yo tengo mis cábalas. Bajarme de la cama con el pie izquierdo (sí, soy zurdo, como Yeims). Timbrarle a la vecina tres veces para tres golecitos. Y salir por el garaje. Tengo pico y placa pero si salgo a pata funciona igual. Suave. Mañana Colombia se clasifica y yo no voy a estar con aliento de perro para abrazar a Paty en los goles. Nanai. Apenas el jefe se despiste me le pierdo cómo Duván a Otamendi.
DÍA 4. LUNES 17 DE JULIO 2019
Japón nos hace sentir cuchos
Debo decirlo: viendo a Japón me sentí viejo. No, viejo no. Cucho. Me sentí cucho. Y si no conoce la diferencia entre cucho y viejo lo envidio… no ha llegado a los treinta.
Los vi como unos pelaítos (hasta carajitos diría). Me enterneció verlos todos bajitos y serios, ilusionados con ganarle a Chile, les brillaban esos ojos de animé tan solo pensando en honrar a su presidente para que al volver pudieran apretar su mano. Qué cultura distinta. Se veían frágiles como Samuel L. Jackson en Glass, cómo las servilletas de un corrientazo, cómo los pocos billetes de mil que todavía dan vueltas por ahí. Se les notaba que querían jugar bonito. Que altura. Que nobles los valores de la juventud. Uno se ablanda cuando los amigos empiezan a tener hijos.

Pensé que Chile los iba a desbaratar cuando los vi todos alzaditos pisándosela a Vidal en la cara. Pero luego recordé que Vidal y yo somos de la misma edad. Y seguro él también los miraba con ternura. Y los dejaba pisar la pelota, fresco, como cuando uno juega con el primo que hasta ahora le está saliendo ese boso maluco de adolescente. Tranquilos, tranquilos los chilenos les metieron cuatro. Y hasta les dieron la oportunidad de hacer un gol para que pudieran contarle a las mamás. Pero el delantero de japón no pudo. Tuvo problemas de performance. Por los problemas de ansiedad y de susto, los problemas de virgen.
Me destrozó verlos perder así. Quería abrazarlos. Juro que quería estar ahí en la raya con una mantecada y una jarra de aguapanela bien fría para decirles: “Señores, no pasa nada. Esto es el fútbol. Estoy orgulloso de ustedes, lo importante es competir” y dárles un diploma de participación a todos con mi firma fotocopiada y la firma de Roberto Hongo. Obvio comenzaría el discurso con el ‘señores’ y luego una pausa, hay que motivarlos, tienen que crecer. Son ingenuos y ya la vida les dará su cachetada.
Y en el fondo es cierto eso de lo importante es competir, estos manes salen curtidos hoy. Se están preparando para los Olímpicos 2020 en Tokio donde van a jugar con otros pelaos que todavía ven porno sin volumen cuando los papás se van de la casa. Todos los que chocaron hoy con Medel o con Bonyurt van a chocar más fuerte el próximo año. A estos japoneses les va ir bien. Ah, qué bien se siente educar. Vamos a ver quién me regala un hijo para que me celebren el día del padre.
DÍA 3. DOMINGO 16 DE JULIO 2019
Ni una pataleta ni nada del ‘Bombillo’ Gómez
Debo decir que el guayabo fue moderado para tamaña fiesta. Igual no hay quejas. Hoy nada de quejas. En la vida hay que perder para ganar: pierdo todo el domingo pero Colombia ganó. Nos sacamos esa espinita argentina (que nos habían metido bien adentro) y ahora el guayabo nuestro es físico pero el de ellos mental. Mentira, espiritual. Hoy en argentina sufren de guayabo espiritual. Y eso pasa cuando uno abre mucho la boca antes de jugar. Todo el mundo sabe que el fútbol es un tipo frío y apático que no se casa con nadie, vive de castigar la insolencia.
En la somnolencia de este domingo había que ver al rival. Siempre hay que ver al rival. Los muchachos vuelven a jugar solo hasta el miércoles. Hay que esperar casi 60 horas. Entonces tocaba ver al rival para poder llenar todo ese tiempo haciendo un estudio minucioso del rival a punta de parla. Mañana son -bajito- diez minutos con Policarpo, mi portero, hablando sobre este nuevo Paraguay (que vaina rara es ver a los paraguayos recibiendo patadas en vez de estarlas dando), otros cinco de Catar (todavía no sé si me asusta lo bien que juegan o me quedo tranquilo por lo novatos que se ven) y mínimo, mínimo otras dos y horitas y media en la oficina con la gente de Contabilidad. Solo me falta decidir qué hacer con las otras 56 horas.

Guardé el cuaderno cuando empezó Uruguay: “no más notas, sentarse a ver puro fútbol-show” me dije. Y bueno Cavani es un espectáculo. Pienso en él y no puedo evitar imaginarme un caballo, una bestia negra galopando en la pampa, su melena rebotando, yo cabalgando a su lado, puro esplendor. Ah… Cavani. Pero volviendo a la realidad, debo decir que el Bolillo me decepcionó. Me esperaba un Ecuador bien mañoso, con jaladas de pelo, dedos en el culo en los tiros de esquina y pata, mucha pata. Pero no, nada de drama. Nos tocó un equipito sumiso que ni una pataleta hizo. El Bolillo no manoteó, no le escupió a nadie, ahí sentadito viendo como a su equipo le hacían un bukkake.
Qué brillante ese ‘Bombillo’ Gómez.
Me quedó pendiente el drama. Será salir a comerme una hamburguesa de Cocheros y que Policarpo me cuente los chismes del edificio.
DÍA 2. SÁBADO 15 DE JULIO 2019
¡Dosacero hijuep- pasen el guaro!
Qué alguien me diga que Colombia no va ser campeón. Quizás es la borrachera. Quizás es la mano de Checo Acosta que está sonando en la oficina. Pero vamos a la pepa: ¿Carlos Queiroz es hijo de Dios? ¿O fue hijo de Dios en algún momento de la historia? Dicen que nació en una colonia portuguesa, ¿habrá algo místico ahí? Porque ahí paradito en la raya, dirigiendo a Colombia hay siete tipos de mística. Nada de nervios. Nada de susto. Nada del “qué dirán” latinoamericano. Tomó las decisiones y ganamos.
“Juangui ahora eres volante central”. “Profe pero yo soy la culebra que se esconde en la banda”. “¿Te le repito de nuevo?” “Listo profe”. Y sí, fue una movida adelantada, como el IPad. Y quizás no nos dure mucho. Como el Ipad. Pero hoy funcionó, Cuadrado sacó la pelota limpia. Desde la agencia le dedicamos “La Reina” al viejo Juangui. (Prenda esa vaina y cántela, Juangui es la reina del medio campo). Cuando vea el resumen en dos años, justo antes de Catar, va a coincidir.
Difícil hablar de Messi sin su siamés Wilmar. Raro que sean tan distintos pero estén siempre tan pegados, siempre tan juntos. Creo que Messi le debe plata a Wilmar, de pronto es el padrastro de una hija, no sé, pero esa perseguidera no se explica. Que lo contrate como escolta, como paracaídas, como doble de acción y hagan el casting en John Wick 4. O bueno que se lo aguante 90 minutos, total se acaba el partido y el que celebra es Wilmar.
Para cerrar este diario, a todos los oportunistas les cuento: Roger hace el gol porque tira un enganche de 10 metros… que solo pasa porque a Falcao lo están acosando sexualmente en el área dos -no uno- dos centrales. No retiremos a los ‘cuchos’, más sabe el diablo por viejo… Créame, escribo esto mientras escucho a Diomedes, hay cuchos que fueron tocados por la varita mágica, créanme. Vamos Colombia, dejen guaro que a Catar también le ganamos. Me voy a cantar, así con la ronca de tanto gritar gol… a bajarla con ron.
DÍA 1. VIERNES 14 DE JULIO 2019
Créalas, Colombia queda campeón
Hay que decirlo, duele no estar allá. Duele perderse otra Copa América más, sobre todo cuando son acá tan cerca. Duele, además, porque esta es nuestra Copa. Queiroz tiene ese equipo aceitadito: 6 goles en dos partidos. Sí, ya sé, contra Panamá, y contra un Perú de diez hombres. Pero la banda que tenemos es de fantasía. Lo digo con la sinceridad de suegro borracho: a todos les confío mi… en todos confío… bueno a todos los pongo a jugar. A todos. No sé si soy yo pero siento un fresquito. Los jugadores se ven renovados, se les ve las ganas de salir a divertirse, como si estuvieran estrenando guayos.
Hoy en la agencia no hicimos nada. Bueno, no hice nada porque toda la mañana estuve llenando la polla. No fue fácil. La llené cuatro veces y en todas Colombia quedaba campeón. ¿Cuartos contra Perú o Chile? A Perú les tenemos el tiro y Chile viene mal, se logra. ¿Semifinal contra Uruguay o Brasil? Duro. Durísimo. ¿Imposible? No. A Uruguay lo sacamos de octavos en un Mundial y a Brasil le ganamos en el 2015. Con un 1-0, un 2-1 bien apretado ¡BÚM! Quedamos en la final. Y bueno ya en la final prendemos la veladora.
Estoy botando la plata en la polla. ¿Cierto? Mentira, no. No la estoy botando, claro que se logra. Bueno de pronto un poquito, Brasil es local, Messi no se quiere retirar sin títulos, el viejo Tabares es un mañoso y se las sabe. Mentira no, nada que ver. Todo puede pasar. Es fútbol. Podemos ser campeones. Esta camiseta ahora pesa distinto. Quién sabe qué estarán diciendo en la plata mientras ceban el mate, o en Brasil, que se hacen los que ni nos conocen pero a escondidas son todos celosos de nuestros jugadores. Colombia inspira miedo también, papá.
Se nos va a dar. Por ahí alguien tiró en la oficina: “esta Copa es nuestra. Todo se está dando, si hasta Karol G fue a buscar lo suyo.” Capaz es cierto, pero no hay derecho a esas ceremonias de apertura tan gringas. Karol G con el playback y después los niños (ojalá les paguen a ellos y sus familias) todos “representando” las naciones. Por lo menos el niño colombiano sí nos representó: un moreno de pelo crespo, bien ahí. La periferia de Colombia presente. Duda real: ¿el niño de Brasil estaba llorando de susto o porque ‘ama’ su país (o porque estaba en el guión)? ¿Todo ese caramelo para qué? Toda esa plata malgastada en un espectáculo de diez minutos. Puro pretexto para que la FIFA y Bolsonaro se pongan a derrochar y desvíen la mitad de los recursos a cuentas de los primos. “Se fajaron. se fajaron” repitió más de un par de veces Refisal. Bue… yo no sé, yo vine a ver fútbol.
La ansiedad está brava, pero tengo fe. Igual con Colombia no se sabe. Lo único fijo fijo re fijo en un partido de Colombia es la borrachera. A ver si ganamos para que los que mueran al menos mueran felices. “Al menos murió haciendo lo que le gusta” dirán algunos, “chupando aguardiente con la camiseta de la sele”.
Mañana el día será largo, mejor los dejo. Me voy a poner a estirar antes de dormir. Besos.






