Cachetazo al Rey de Italia

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La Serie A cerró el 2016 con una final espectacular. Los televidentes disfrutamos. Milan y Juventus jugaron para ganar, cada uno tuvo su momento y la mala puntería obligó a definir en los penaltis. Hubo muchas ocasiones de gol.

 

Allegri fue conservador y optó por un 4-4-2, con Mandzukic e Higuaín de atacantes. En defensa jugaron Alex Sandro, Chiellini, Rugani y Lichsteiner; Pjianic junto a Marchisio en la mitad; Sturaro recostado por izquierda y Khedira por derecha. El técnico italiano prescindió de a su línea de tres y confió en Pjanic y Marchisio para controlar el partido y encontrar con buenos balones a sus dos delanteros. Sin embargo, lo mejor de la Juventus en los 120 minutos, llegó por otras vías.

 

Montella, por su lado, sigue haciendo gala de su excelente trabajo al frente de este equipo. Paró un interesante y solidario 4-1-4-1 que logró poner contra las cuerdas al campeón de Italia durante un tramo largo del partido. En defensa, jugaron De Sciglio, Romagnioli, Paletta y Abate; Locatelli de cabeza de área, por delante de él Kucka y Bertolacci de interiores adelantados, Bonaventura por izquierda, Suso por derecha y en punta Bacca.

 

El juego arrancó sin sorpresas: la Juve imponiendo condiciones y el Milan, expectante y agazapado, defendiendo con orden. En los primero quince minutos, a los de Allegri les costó sangre penetrar y abrir espacios, hasta que Higuaín, volteándose muy bien de espaldas, provocó una falta y una amarilla a Palleta. A partir de esa jugada puntual, la Juventus empezó a jugar y a cocinar un gol que llegaría pronto.

 

Primero, Mandzukic disparó de zurda un tiro que sacó muy bien Donnarumma. De esa misma jugada, surgió el tiro de esquina en el que Chiellini, tras una brillante anticipación, puso el 1-0. Para ese momento, ofensivamente, el Milan ofrecía muy poco. La rebeldía de Suso y nada más.

 

La  tónica del partido cambió con la lesión de Alex Sandro, que salió por Evra (min. 31). La salida del lateral, más una disminución en el ritmo de juego de la Juve, le permitieron al Milan crecerse. Los de Montella fueron mejores la siguiente hora de partido, se olvidaron de los apellidos y los complejos y, de la mano de Suso, superaron en el juego al Rey de Italia.

 

Suso se consagró. Después de cinco años en blanco, fue el factor desequilibrante. El que cambió la historia. Con la ayuda de Abate que lo desdoblaba, Suso rompió una y mil veces a Evra y a Sturaro. Con desbordes, centres cruzados, pases entrelíneas, con un repertorio de lucidez y talento. Una joya de zurda. El gol del empate llegó tras un centro espectacular del español que cabeceó Bonaventura. Y el Milan pudo haberse ido arriba si Bacca no hubiera estado tan desatinado.

 

En el segundo tiempo el partido se rompió -en el buen sentido- por dos motivos: primero, porque el Milan se convenció que podía superar a su rival y lo atacó con muchos hombres. Segundo, porque al ver que la Juve no encontraba el balón, Allegri sacó a Pjanic por Dybala para jugar un 4-3-1-2, con la ‘Joya’ de enlace. Dybala estuvo picante, fino e inteligente y supo aprovechar los espacios que quedaban detrás de la primera línea de volantes del Milan. El argentino le devolvió fuerza y fuego a la Juve. El partido se convirtió en un fulgurante ping pong con dos zurdos al mando: Suso y Dybala.

 

En ese frenético ida y vuelta, cada uno debía ajustar piezas cansadas. Sturaro que no podía encontrar a Suso, salió al 79′ por Lemina. En el Milan, Locatelli lo hizo por Pasalic, que terminaría convirtiendo el penalti definitivo. A falta de diez minutos, a nadie se le ocurría que el partido se iba a ir a los penales. En el 82′ Bacca tuvo una oportunidad de oro y la falló. Nadie entendió cómo.  A los cinco minutos, la Juventus respondió y en un buen desborde de Evra, habilita a Dybala dejándolo solo de cara al arco. La ‘Joya’ también falló y la mandó a las nubes.

 

En el extratiempo, la Juventus mostró más arrestos físicos. El Milan sufrió el desgaste de querer aprovechar su momento. El equipo retrocedió y quedó a merced de una Juve que perdonó en la definición. Se consumaron los 120 minutos y en los penales Donnarumma, en el quinto penal, sacó una mano heroica. Pasalic convirtió y el Milan se proclamó campeón de la Súper Copa de Italia.

 

Sin estrellas en la plantilla, lo de Montella es muy meritorio. Le sacó un título al Rey. Eso es muchísimo.

 

Foto:

acmilan.com


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