El América fue tacaño con su hinchada

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Un América anunciado 

Ya lo habíamos anunciado después su último partido contra el Bucaramanga: en el fútbol no existen los milagros. Hoy, entonces, volvimos a ver a un América pantanoso, fragmentado, sin idea y sin gracia. Otra vez fue el equipo largo, sin volumen en ataque, esquemático y aburrido.

 

Las conducciones largas, las cabalgatas aisladas sin sentido –de Olmes, de Borja, de Arboleda y Lizarazo–  fueron el reflejo de un equipo que no funciona bien. El espectáculo perfecto que la hinchada le regaló al equipo, el delirio coletivo, se fue apagando de a poco porque el Junior con su  idea puso al local a correr detrás de la pelota, a cubrir espacios y depender del nervio y del brío. A pegar.

 

Es frustrante ver la misma foto roja, una y otra vez: A Blanco y Castañeda con amarilla temprana, mermados ambos; a Iván Velez burlado a placer; a Arboleda disperso, inaimado sin tocar el balón; a Borja abandonado, condenado a cabalgar en soledad. Un equipo de atletas ansiosos.

 

 

El Junior B. 

Y el Junior de los suplentes, por su parte, fue el que le puso sabor al partido (al menos el que lo intentó). Y es que el combo Hernández- Sanchez- Díaz, con Nárvaez como cuidandero, fue al Pascual sin complejos y sin sombras, y con la instrucción de mandar desde el juego.

 

Es verdad que el Junior se fue apagando, que la lucidez inicial de Hernández y los suyos se hizo inconsistente, pero al final, seguro, Comesaña dormirá feliz y orgulloso de su equipo B: El Junior no sufrió nunca el partido, lo adormeció cuando quiso, corrió menos que el rival, viajó junto, placido, y tuvo cuatro opciones claras de gol.

 

Además, Comesaña tiene una buena noticia: Piedrahita termina el año en su techo futbolístico. Pensado en el partido de la vida contra el Flamengo, tenerlo unos minutos en este nivel le abre opciones al equipo.

 

No Meter a Brayan Ángulo es una tacañería

Cuando a uno no le sobra nada, absolutamente nada como al América, cuando la elaboración cuesta tanto, es un pecado

(y una tacañería) dejar por fuera a Brayan Ángulo.

 

Es verdad que el 10 es intermitente, que a veces es fantasmal, pero es un foco de asociación. Busca juntarse e invita al arrojo y al riesgo. Esta noche, cuando entró, removió al equipo: se activó Arboleda, por fin vimos largo a Juan Camilo Ángulo, Ayala se permitió saltar líneas y Borja, que dio las gracias, sintió un mínimo respaldo. Fueron 30 minutos con algo de sentido y volumen en ataque… aunque sin ninguna opción de riesgo.

 

Ya es tarde, el partido de la diferencia contra los suplentes y en casa ya pasó y se fue sin goles; pero no sobra decir que, ya en modo todo o nada, sin el elefante del descenso encima, el Polilla debería optar por la generosidad y buscar el milagro en Barranquilla con su 10 en cancha. El equipo aburrido y sin imaginación que otra vez vimos hoy, amarrete y superado, si de visitante le vuelve a quemar el  balón, volverá a decepcionar a su gente. Allá estarán Chara y Teo desde el vamos.

 

Foto:

Twitter Gol Caracol.


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