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Lo que hizo Duván Zapata en Italia es una proeza. En agosto, nadie daba un peso por ver al Atalanta en Champions y, menos, a Duván por encima del todopoderoso Cristiano Ronaldo en la tabla de goleadores. Duván cerró la temporada como gran figura del Calcio, héroe de Bérgamo y, como era de esperar, su continuidad en el Atalanta hoy está en veremos. El Inter lleva un buen rato preguntando por él y en España ya aseguran que Real Madrid también está merodeando. Ver que Duván está cotizado emociona y claro que sería un sueño verlo romperla en un gigante, sin embargo, el llamado de los grandes —como vimos con Yerry y Jeison en el Barça— puede terminar siendo un mortífero canto de sirena si no se escucha con cautela.
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Por eso, aunque suene raro, hay buenos argumentos para que Duván se quede tranquilito donde está…
Con su equipo actual, Zapata jugará las mismas competiciones que cualquier grande de Europa. Además, hoy el nivel del Atalanta poco tiene que envidiarle a otros clubes italianos y extranjeros, por lo que bien podría arrancar su historia en Champions metiéndose a octavos. Si se queda, luego de haber hecho 28 goles en esta, arrancará la siguiente temporada con estatus de figura indiscutible. En el Inter, y mucho más en el Madrid, esto no sería así. Cambiar de aires podría poner en riesgo su participación activa en el mejor torneo del mundo y esto frenaría el progreso meteoríco que está mostrando.
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Es jugarla a la segura. Duván ya hizo mucho por el Atalanta, es ídolo allí, pero aún debe consolidarse en la élite. Todavía no lo tiene todo ganado y una mala temporada —así de canalla es el fútbol de élite— borraría lo conseguido hasta ahora. Que demuestre que lo de esta temporada no fue coincidencia, que se afiance en la regularidad y que, ahí sí, vaya por algo más grande.
Pensando en Colombia, en esta Copa América, si bien su presencia será importante, el plan para Duván es a largo plazo. Después del ‘Tigre’, en las Eliminatorias —ojalá también en Catar— la Selección necesita un delantero de jerarquía y él es el llamado a serlo. Por eso su salida a un Real Madrid en crisis —que lo va a tratar como suplente de Benzema— es un camino peligroso que podría poner en riesgo ese postulado. A los 28 años, en pleno ascenso, Duván no puede permitirse un descalabro.
Ojalá tenga un gran verano plácido y haga muchos goles en Brasil. Ojalá, también, que tome una decisión en frío y no se deje llevar por los números de los contratos que le van a poner sobre la mesa. Jugar Champions con un equipo que lo conoce y una hinchada que ha coreado su nombre es el ambiente perfecto para seguir creciendo.
Duvancho, quédate. Por favor, no te vayas a perder.
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