La opinión de sus columnistas no refleja necesariamente la de Hablaelbalón.
Casi se va Jorge Luis Pinto de Millonarios. Al menos así lo sintió el hincha cuando el técnico confirmó a sangre fría el viernes pasado que Panamá le había ofrecido dirigir la selección nacional. Tres días después, lo que parecía un anuncio anticipado despedida, terminó siendo una puntada con dedal del entrenador de Millonarios. Pinto, zorro viejo, escuchó la oferta y la rechazó, pero antes usó la situación para meterle confianza al proyecto deportivo de Millonarios, que hoy no pasa por su mejor momento.
Lea también: James Rodríguez y el Napoli: el matrimonio perfecto
Hay que decirlo: Millos no se reforzó bien. Salieron jugadores de peso como Caracho Domínguez, Matías de los Santos, Roberto Ovelar y Christian Marrugo. Los fichajes como Deivy Balanta, José Luis Moreno, Jefferson Martínez y Hansel Zapata, si bien prometen, en el papel no son contrataciones dignas de un equipo que busca el título. La única movida que trajo renombre fue la llegada de Cristian Arango, y más por su pasado que por su presente. El equipo está lejos de ser el de los 50 puntos y hasta ahora, en este segundo semestre, no ha encontrado regularidad en su buen fútbol
Por eso la jugada de Pinto es maestra. Una información mal manejada y jugadores, cuerpo técnico, directivos e hinchas iban a mirar con otros ojos al personaje en el que todos deben confiar. Pero no, Pinto no solo cayó parado, sino que sacó ventaja del aterrizaje. Controló dirigido, diríamos en el fútbol. Fue claro con la situación y aprovechó la previa del partido contra Once Caldas para dar un parte de tranquilidad y anunciar de forma emotiva que está a muerte con el proyecto. En Twitter comentó que tiene “varios objetivos que lograr y alegrías que darle a la mejor y más grande hinchada de Colombia.” Luego de tamaña y romántica declaración dejó un aire de fuerza y tranquilidad, y así tapó la imagen apenas aceptable que dejó el equipo en la cancha.
No deje leer: Consejos para apostar en línea y no perder el control
Brillante. Pinto sacó oro de una situación complicada y la sensación en Millonarios, si bien no es ideal, hoy es de esperanza y optimismo. Quedó claro que el técnico cree en el proyecto y con su rechazo a Panamá da un espaldarazo a una plantilla sin la jerarquía del semestre pasado, pero que tiene la confianza por las nubes tras el anuncio. Quizá eso no sea todavía suficiente para volver a ser gran favorito, pero sí para encarrilar la campaña y conseguir su objetivo: un cupo en los ocho primeros. Al final, y Pinto lo entendió el año pasado, en esta liga da lo mismo ser primero que octavo.











