Nacional perdió 2-0 contra Atlético Tucumán en Argentina y comprometió su clasificación en Copa Libertadores.
Perder de visitante en Copa Libertadores es algo que puede pasar, pero perder como perdió Nacional es un despropósito. Es difícil entender lo que pretendía Almirón y por eso le tenemos unas preguntitas.
¿Era el momento para inventar?
Si bien es verdad que Nacional no había estado fino, el 4-1-4-1 era el sistema que se había trabajado. Tocaba mejorarlo, pero había automatismos que estaban comenzando a funcionar. En cancha de Tucumán no solo se vieron nombres sorpresivos, sino que el módulo fue un 4-3-3 hasta ahora inédito en este semestre.
En el partido más importante, en el mata-mata en Argentina, ¿era el día para probar? ¿Para arrancar innovando y terminar el partido jugando, desesperado, a lo de siempre?
No. Definitivamente, no.
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¿La posición de Jorman?
¿Quién es el jugador que mejor ha funcionado en este equipo? Jorman Campuzano, esa sale fácil. Entonces, ¿para qué sacarlo de su posición natural y darle la conducción del equipo a un jugador tosco y desprolijo en la salida como Loaiza?
Nacional sudó sangre sin su claridad y solo carburó cuando Jorman se paró de cabeza de área.
¿Y los cambios?
El equipo terminó el primer tiempo jugando pésimo. Torres y Lenis fueron de adorno, ¿cuál fue el motivo para mantenerlos en el segundo tiempo? Nacional mejoró con el ingreso de Dayro, pues encontró un referente de área para —a falta de fútbol— tirar el balón a la olla. Difícil explicar que haya sido suplente, difícil explicar que con el marcador en contra su ingreso haya tardado tanto.
Difícil explicar, también, que Candelo siga jugando de volante interior y difícil explicar que, en un equipo sin ideas, ni por adentro ni por afuera, Vladimir Hernández haya entrado para los últimos diez minutos.
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¿Castellani es intocable?
Es un jugador elegante al que da gusto ver. El semestre pasado jugó grandes partidos, pero en este va de mal en peor. Su nivel va en curva descendente y parece que para Almirón es intocable. “Loco es el que siempre hace lo mismo y espera resultados diferentes”.
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¿Y Braghieri?
En un partido contra un equipo que presionó con ferocidad los noventa minutos, habría sido clave tener un central con las maneras y la claridad de Henríquez. Por eso mismo su suplencia fue un sorpresón.
Por otro lado, corriendo el riesgo de caer en oportunismos mordaz, hay que decir que el gol que enterró a Nacional dejó en evidencia a Braghieri: una pérdida grosera en la salida y una pirueta circense para fracasar rechazando el cabezazo llovidito de Acosta.
Nota final
No se trata de quitarle el mérito al rival. Atlético Tucumán jugó un partido de diez puntos, con huevos de avestruz, en un estadio hermoso, que más que una cancha parece una olla a presión. ¡Lindo!
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