Estoy aburrido de Lillo en Nacional

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Un hincha verde explotó y explicó qué es lo que más detesta del Nacional de Juan Manuel Lillo. 

 

Quienes defienden este proceso repiten lo mismo: que se clasificó prematura- y categóricamente a los ocho, que el equipo mantiene una posesión por encima del 60% en casi todos los partidos, que tiene a uno de los goleadores del torneo y la segunda mejor diferencia de gol. Sí. Maravilloso. Aun así, muchos hinchas del verde estamos aburridos.

 

Estamos cansados de quedarnos dormidos

Perdón, pero es verdad. Este Nacional me produce somnolencia; ver como se pasan el balón de un lado al otro, una y otra, y otra, y otra, y otra vez más hasta que llegan a un punto en el que deciden, claro, pasar atrás y volver a empezar todo. Es como contar ovejas.

 

Solo hay tres momentos en los que el partido sale de ese letargo: cuando el rival sale a buscar el resultado, pues se generan espacios; cuando el equipo se pone abajo; y después del minuto 75 cuando el equipo NECESITA hacer un gol. Ninguna de las tres situaciones suele darse antes del segundo tiempo, es decir que si uno le agrega los 15 del entretiempo al primer tiempo tiene una horita exacta para dormir.

 

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No hay opciones reales de gol

El fútbol vive del gol. ¿De qué sirve tanta posesión si no se generan opciones claras? No cuento más de uno o dos mano a manos por partido. De hecho, la mayor cantidad de goles fueron gracias a la gran media distancia de Dayro o a la capacidad para encarar de Rentería. Después de 20 pases inútiles, la jugada la termina definiendo la capacidad individual de uno solo.

 

Para tener opciones claras hay que terminar las jugadas, salgan como salgan. Si ya lograron abrir la cancha, pues pongan un centro en el área. Nadie va a exigir que tenga que terminar en gol siempre, pero al menos podría pasar algo. Con Lillo, sin embargo, lo habitual es pasarla atrás y volver a empezar. Por el medio la cosa es igual, todos sabemos que una pared, una sola, desacomoda más a una defensa que 10 pases en las inmediaciones del área.

 

Sin sorpresa es muy difícil, y este equipo no tiene ni un poquito de eso.

 

¿Y la seguridad en defensa?

El rival casi siempre está abajo en la posesión, pero cuando la tiene, vaya si nos lastima, como contra Tolima. Con los defensas jugados en la mitad del campo, basta con poner a correr a un delantero rival y la jugada termina en un mano a mano, un palazo o cualquier otro susto grande.

 

El rival podrá atacar poco, pero las que tiene son clarísimas, y eso no le gusta a nadie. Los equipos con buenos definidores nos han castigado, Santa Fe, Junior, Medellín y Millonarios.

 

Hay que ganarle a los grandes

Como acabo de mencionar, los partidos contra los rivales llamados a disputar el título han terminado en derrota o en susto. Se ve muy difícil que en una semifinal Nacional pueda derrotar a Santa Fe, aun ganando en posesión, disparos, pases completados, etcétera, etcétera. Lo que da títulos son goles y eso es lo que hacen los rivales de peso.

 

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Por favor, menos carreta

El DT sabe más que el hincha, eso está claro, pero sí molesta cuando nos toman por tontos y pretenden vendernos ideas que a todas luces no son más que humo. Salir a decir que el mejor juego que ha tenido Nacional, el techo, a lo que se debe aspirar en cada partido, fue ante Medellín… ¿En serio? ¿Se pierde un clásico y ese es el estándar de juego al que se quiere llegar? Con Junior, igual. Que ahogaron al rival, pero que solamente faltó definición, que el único problema del equipo es la definición porque se crean 15 o 20 opciones por partido. ¡Falso! Como dije antes las opciones reales son pocas, posesión y dominio no son sinónimos.

 

A eso súmele los despistes en frases tipo “más no se puede pedir, mejor sí”, ¿a quién pretendes enredar con eso?

 

Es difícil reflejarlo en estadísticas, sin embargo, sí hay cosas que hablan solas. La mala asistencia al estadio y el poco apoyo que está recibiendo el equipo en estos días dan la impresión de que ni siquiera un título podría cambiar la mala imagen. Eso soñando, porque se ve muuuuuy difícil poder alcanzarlo. Digan lo que digan, ganen lo que ganen, la energía, el feeling que se sentía en las épocas de Reinaldo ya no está más.

 

Y ahora, a remar contra el Tolima…

 

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NOTA: La opinión de sus columnistas no refleja necesariamente la opinión de Hablaelbalón.

 

Foto:

Futbolred


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