La opinión de los columnistas no refleja necesariamente la de Hablaelbalón.
Después de cuatro años convulsos e inestables, que auguraban un final destemplado (y destemplante) para el último gran talento del fútbol colombiano, en febrero de 2018 Juanfer llegó a River y por fin encontró su lugar en el mundo. En ese año y pico, antes de esa maldita lesión, el gordito nos dio un probadita, una puntica, de lo que puede ser su mejor versión. Por eso, estos últimos seis meses —a pesar de que son tiempo récord para una lesión de ligamento cruzado— han sido una eternidad.

Seis meses en los que, obsesivamente, pensamos en él. Seis meses recordando el gol a Japón, el baile que le dio a Polonia, el picabarraba a Boca en el Bernabéu, el tiro libre a Racing que lo tiene compitiendo por el Puskas. Seis meses preguntándonos cómo es posible que a uno se le pueda romper el ligamento de una manera tan boba, “es que ni siquiera se cayó”.
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Un canalla Juanfer, volar tan alto y lesionarse, dejarnos huérfanos en la Copa América. Hacer la del vendedor que da una muestra de la galleta y luego esconde el paquete, la de la chica que nos da un beso y se desaparece, la que nos deja en azul. Obsesionarnos, enamorarnos más con la incertidumbre, con la espera eterna.
Por eso, el 21 de septiembre no será un día normal. Ese día es el día en el que los expertos acordaron que la rodilla de Juanfer volverá a estar lista para el fútbol. ¿Y cómo volverá? Pues sin ritmo, sin fondo y sin distancia, pero con el mismo talento y una madurez inédita en su carrera.

El que viene ya no es el adolescente mágico al que su talento lo puso prematuramente en un Mundial. No es el millonario joven que le dio la espalda a la exigencia del fútbol europeo. No es el reguetonero díscolo que se escondió de la presión en su ciudad natal. Esos capítulos ya quedaron atrás, ya los leímos, ya los sufrimos…
El que se viene es otro. Uno mejor. No es Peter Parker, es Spiderman cuando entendió el discurso del Tío Ben; no es Gandalf ‘El Gris’, es Gandalf ‘El Blanco’; no es Kung Fu Panda, es el Guerrero Dragón.
21 de septiembre. La resurrección del último diez. Márquenlo con rojo en sus calendarios.
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