Colombia sonríe. La Selección le ganó 3-1 a Costa Rica y Reyes sigue haciendo méritos para que se le tome en serio. Acá lo lindo, lo no tan lindo y lo muy feo.
Lo lindo
El 4-2-2: Es una maravilla ver a James y Quintero juntos. Todo arrancó con un 4-4-2, pero falso, pues el 10 y el 20 no jugaron por afuera. Ni más faltaba. Los zurditos se juntaron por adentro, por delante de Mateus y Wilmer, con Falcao y Bacca corriéndoles al espacio.
Esto le dio soltura al equipo y liberó los carriles exteriores para que Borja y Arias pudieran soltarse y llegar a la línea de fondo. Si en el partido pasado el protagonista fue el Santi, esta vez Borja demostró por qué lo están llamando, a pesar de no estar en los planes de nadie.
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Pero todo tiene su más y su menos. Colombia fue un equipo fluido, pero Costa Rica, con poco, la complicó por las bandas. James y Quintero por definición no son marcadores y menos marcadores de banda. El gol de los ticos vino de un centro de costado que Juanfer llegó tardísimo a cerrar.
Bacca nos está cerrando el o%t&: Carlitos es discutido y, la verdad, con razón. Sin embargo, en este arranque del ciclo Reyes hemos visto su mejor versión. A sus virtudes laburadoras —bien para pivotear de primera, inteligente para abrir a las bandas e incansable para tirar diagonales hacia fuera— les ha sumado gol y un desequilibrio en el 1-vs-1 al que no nos tiene acostumbrados.
El 1-0 es todo suyo: recibió en banda, regó a dos a punta de gancho y fusiló a Navas. En el segundo tiempo dejó solo a James con un “pase sin balón”. Implacable el Bovino, que nos está cerrando el pico.
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James y su sacrificio: Cuando lo torean, Jeims siempre responde. Sobre todo, en el primer tiempo Colombia hizo una presión alta feroz y el gran abanderado fue el calidoso; el que más sacrificio hizo y también el que más balones robó. Está bien el número 10, ¿eh?
El Cucho Hernández y su vida que da envidia: Una jugada colectiva hermosa que terminó en un rebote. El Cucho de 19 años, en su debut con la mayor, en la primera bolita que tocó con la de Colombia, de cabeza, hizo el 2-1. Luego, en el último minuto, después de un enganche majestuoso de Cuadrado, selló con doblete. El mejor epígrafe que alguien se podría imaginar. Ni en sus mejores sueños, Cucho.
La Colombia de los últimos minutos: Los jugadores jugaron poco, es verdad. Y eso vale la pena reprocharlo, pero ¿cómo desconocer lo lindos que fueron los últimos minutos? Fuimos un equipo con posibilidades: Cardona terminó junto a Barrios en el doble cinco, Cuadrado también pasó por ahí, el Cucho, Borja… Un 4-4-2 llenó de variables y jugadores de élite.
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Lo no tan lindo
Muy pocos minutos para los nuevos: Imposible no ponerse en los zapatos de Reyes. La vida le botó el hueso de la Selección y él no se puso a güevear. Tenía que ganar. Y con categoría. Obviamente nos quería poner a dudar y lo hizo. Aunque sea en caliente, borrachos por la victoria, nos lo imaginamos en la Copa América.
El precio de todo esto lo pagaron los nuevos, que tenían la ilusión de jugar. Lo pagamos también nosotros, que estamos sedientos de nuevas alternativas. Poco de Didier, muy poco de Roa, cero minutos para Montero. Bien por Reyes y mal por ellos. Colombia ganó y gustó, pero no probó.
Lo feo
Dávinson: El niño genio de Colombia salió señalado de la fecha FIFA. En ambos partidos fue el punto más bajo y contra Costa Rica tuvo responsabilidad directa en el gol. Los ticos solo tuvieron dos, ambas de cabeza y en ambas fue Dávinson el que perdió el duelo. Contra Estados Unidos estuvo horrible en la salida, contra Costa Rica no dio pie con bola por arriba. ¡MAL!
Termine con: Lo bueno, lo buenísimo y lo exquisito del amistoso de la Selección11/
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