Primera Radiografía del Millos de Russo

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Arrancó la ‘Era Russo’ en Millonarios y acá le contamos todo lo que dejó el debut del argentino.

 

De entrada era un partido difícil para el espectador. Denso y espeso como lo son todos esos partidillos de pre-temporada. Para el hincha de Millos, sin embargo, hubo dos motivos especiales que hicieron razonable el sacrificio. El primero, el peso y la historia de un rival especial. El segundo, que se trataba del debut de Miguel Ángel Russo al frente del equipo. Sobre todo esto último hizo que (casi) valiera la pena dejar de ver al eléctrico Sevilla de Sampaoli romper el invicto de Zidane.

 

Ver jugar a nuestros equipos contra equipos de la envergadura de River es lindo, pero frustrante. Agridulce. Por un lado nos sentimos importantes, por el otro nos vemos obligados a aceptar que la diferencia, desde los nombres, es brutal. La plantilla de River es la de un aspirante a ganar la Copa Libertadores, la de Millos, duélale a quien le duela, no. Lo primero, entonces, es aceptar que la materia prima que le dieron a Russo no corresponde a las aspiraciones del club. Va a ser un semestre duro y apasionante para la hinchada azul, que a un par de miles de kilómetros de Bogotá, en Orlando, reunió a más de 1500 representantes. Si Millos jugara en la Luna seguro alguien iría a verlo.

 

Decir algo categórico acerca de la propuesta del entrenador sería irresponsable, pues Russo escasamente reconoce a sus jugadores y frente a River usó veintidós, once en cada tiempo. Eso es lo lindo de esas situaciones en las que un entrenador llega a dirigir un plantel que armó otro: todos los jugadores tienen la oportunidad de arrancar de cero, todos pueden aprovechar los días antes de la aparición de las preferencias fundadas o infundadas que surgirán a lo largo del semestre. Esto, pues, es apenas una recopilación de impresiones que se irán comprobando o desmintiendo en el curso de la temporada.

 

Aunque en el entretiempo el argentino habló de un 4-1-4-1, lo que se vio en el primer tiempo fue un claro 4-4-2: Vikonis; Díaz, Franco, Cadavid, Machado; Asprilla, Macalister Silva, Duque, Quiñones; Del Valle y Arango. El equipo del primer tiempo fue un equipo aguerrido en la mitad, pero que sigue padeciendo de una falta de creatividad brutal. En Millonarios, desde la salida de Mayer, no hay volante creativo que proponga una pared, que sea el socio de todos, que haga que el equipo viaje junto. No lo hay. Macalister Silva lo intenta, pero hoy, como el semestre pasado, se volvió a ver muy impreciso. La propuesta ofensiva del equipo, entonces, se reduce a las cabalgatas ‘carrolocas’ de los extremos o a tirarle la ‘papa caliente’ a los delanteros.

 

Destacable, en todo caso, fue lo que mostró Elicer Quiñones que fue el jugador más peligroso y dejó detalles que recordaron al mejor ‘Manga’ Escobar. Ojalá este sí sea constante. También gustó Cristian Arango. Es un delantero técnico y hábil para salir a pivotear, un socio interesante para Ayron Del Valle. Otra buena noticia fue lo del joven John Duque. El ex-Fortaleza estuvo dinámico, se mostró férreo en marca y sacó a relucir su habilidad para anticipar y recuperar el balón en campo contrario. Si se coge confianza, seguro que tendrá minutos.

 

Las sensaciones menos cálidas quedaron en defensa. A los tres minutos de partido, en la jugada del gol, Lucas Alario dejó en evidencia el retroceso lento de los volantes y la falta de agresividad de un Pedrito Franco que sigue sin ser él. Por otro lado, volvió a quedar claro que el aporte ofensivo de Gabriel Díaz es igual a cero y que Deiver Machado está pasando por un momento difícil. En Millonarios, los laterales no existen de mitad de cancha para adelante.

 

Ya para la segunda parte, el 4-1-4-1 del que habló Russo se hizo más claro. Domínguez fue el volante ‘escoba’ y delante de él jugaron Henry Rojas y Barreto de interiores; y Mosquera y Maxi Núñez lo hicieron de extremos. Arriba estuvo el argentino Enzo Gutiérrez. La defensa fue inédita: Banguero se estrenó en el lateral izquierdo, por derecha estuvo el juvenil Román y en la mitad debutaron Figueroa y Rivas.

 

El segundo tiempo fue muy trabado y no hubo acción en las áreas. River no puso en apuros a los de atrás y de ellos, por ahora, solo se puede destacar su presencia física. El aporte ofensivo de Román y Banguero también fue nulo. En la segunda línea, Mosquera fue un fantasma en la banda izquierda, Maxi volvió a ser de lo mejor del equipo y Barreto hizo lo que pudo. ‘Carachito’ Domínguez tiene buen pie y está llamado a convertirse en un volante importante, pero jugó muy lejos del arco rival e influyó muy poco en la fase ofensiva. Por eso la fórmula volvió a ser la misma: conducción ‘carroloca’. Lo único que cambió fue que ya no fue por afuera con Quiñones, sino por el carril central con Barreto. Arriba, Enzo fue un faro solitario. Millonarios puede traer a Luis Suárez, pero si no soluciona el vacío que tiene en la generación de juego, es imposible que algo florezca.

 
La derrota al final fue lo de menos. El partido fue pálido y la única conclusión que quedó es que Russo tiene mucho, muchísimo trabajo por delante. ¿Lo más lindo? Lo de siempre. Esa hinchada maltratada que sigue y morirá fiel. Ojalá que Russo sí la tenga presente.

 

Foto:

as.com


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