• Por esto amamos la Liga Águila
21 noviembre, 2016

Está en nuestra naturaleza, en estos genes fatalistas que no conocen de puntos medios, ni equilibrios. Es un vicio común, y más en el fútbol, ese de llevar todo a los extremos. Acá o todo es muy bueno, o todo es muy malo. La Liga Águila, por supuesto, no está exenta del fatalismo rotundo con el que hablamos de ella. Nos ensañamos –con mucha razón– en contra de la negligencia de la Dimayor, del diseño torpe calendario, del estado deplorable de las canchas; renegamos desalentados por la violencia en las tribunas; y bostezamos histriónicamente cada vez que nos toca “fumarnos” un partido aburrido.

 

Pero en medio del reniego, de todas esas cosas que pueden y deben ser saneadas, en el torbellino de críticas y negativismo, de desesperanza porque “esto ya no tiene arreglo”, desvirtuamos lo bueno. Lo olvidamos. Y aunque algunos no quisiéramos darle una (ni media), y aunque nos hayamos pasado todo el semestre criticando el inestable sistema de clasificación, la verdad es que nuestra liga nos hace parar de la silla cada vez que entra en su recta final: “Los Ocho” nos aceleran el corazón.

 

Por hoy, sacudámonos la mala sangre. Aceptemos que con sus más y sus menos, esta liga está apasionante. Tiene condimentos de sobra…

 

Tiene a un Millonarios que se levantó como un zombie y que, de a poco, se encuentra con su mejor fútbol en años. ¡Que bueno que vino Cocca!

 

A Santa Fe que no juega bien, pero que con Gustavo Costas al mando se siente invencible. Además, después de oficiar el milagro en Manizales, todo parece posible.

 

Al Cali de Yepes que, cuando ya tenía el agua al cuello, encontró el tapón, se metió de segundo y de paso salvó su propia cabeza.

 

Al campeón defensor, Medellín, que viene de más a menos, pero que cuenta con una nómina con la que soñarían el 80% de los equipos del continente.

 

Tenemos también a uno de esos que siempre está, al más grande de los más chicos, a un Deportes Tolima que juega bien y sueña con repetir el título de 2003.

 

Esta vez no estará el Junior –¡Una lástima! –, pero vuelve un histórico que se amañó en la B. Después de 12 años, señores y señoras, el Atlético Bucaramanga hará parte de esta fiesta.

 

También habrá espacio para los debutantes, para los más soñadores. Patriotas bailará por primera vez en la fiesta de fin de año.

 

Finalmente, el equipo verde que ensalza la guerra; el Rey de Copas, aquel que mira soberbio desde arriba, el que irá a Japón, al que todos quieren tumbar.

 

Y por si faltaba algo, si todavía no era suficiente, el azar configuró unos cuartos de final de infarto. De una, sin anestesia, Santa Fe se sacará chispas con Medellín, mientras que Millonarios enfrentará a su archirrival Nacional. Será interesante ver si contra el renovado equipo de Diego Cocca, Rueda es capaz de alinear la nómina alternativa con la que desfiló en las últimas fechas. Esto arranca con toda, sin frenos. ¡Qué lindo!

 

Postdata:

Todo esto es muy emocionante y conmovedor. Sí. Pero todos sabemos que no es lo mismo sin el América de Cali. Si Dios (o el Diablo) existe, que baje este domingo al Pascual Guerrero y nos devuelva a la ‘Mecha’. No soportamos un año más, por favor…


Autor: Hablaelbalón

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