fbpx

Millonarios: “Somos grandes porque nos creemos grandes”

2018-12-01T09:09:56+00:00 9 noviembre, 2018 |
3 minutos de lectura

La opinión de los columnistas no refleja necesariamente la de Hablaelbalón.

¿Qué es ser un equipo grande? ¿Tener historia? ¿Levantar copas? ¿Tener un dueño con los bolsillos llenos y la hinchada más numerosa? Nunca nadie se pondrá de acuerdo en la materia, cada quién estirará la definición a su conveniencia; pero, si hay algo que podríamos admitir todos es que Millonarios ya no tiene cómo responder elegantemente a todas esas preguntas. ¿Historia? Sí, pero cada vez más lejana y vetusta. ¿Copas? Ahí, de cuando en vez, cada cinco añitos una liga (o cada veinticinco, Dios mío). ¿Plata? Pueees, Serpa y su gente tienen billete pero no es que sea propiamente un jeque o el dueño de la empresa de gaseosas más grande de Latinoamérica. ¿Hinchas? Fieles, exigentes, sí, los mejores… pero hay equipos que nos ganan en número. Entonces: ¡¿Qué es lo que te hace tan grande, Millonarios?!

 

Camiseta Jhon Fredy Duque

 

Lea también: Ser de Millonarios es un acto de fe

La respuesta podrá ser facilista e incluso podrá parecer sacada de un manual de auto-ayuda, pero las cosas son lo que son: Millonarios es grande porque se cree grande. Es grande porque la gente lo ve así. Y entre esos cegatones y creyentes resalta uno, uno que recordaremos por el resto de nuestras vidas: Russo, Miguel Ángel Russo. Un tipo que, sin nada que demostrar, habiendo ganado ya la Copa Libertadores, consolidado, maduro, tranquilo, decidió venir a Millonarios porque lo consideraba un equipo grande. Miguel bien podría haber pescado una buena oferta en China o decidir llenarse la bolsa de petrodólares o simplemente retirarse a un rancho en las afueras de Buenos Aires a disfrutar. Pero no. Decidió venir a Millos porque creyó que sería lindo entrenar a uno de los grandes de América.

Y lo fue. Fue lindo. Nos sacó campeones en cuestión de un año. Nos dio lecciones inolvidables, como que cuando se es verdaderamente grande, se tiene la obligación de dejar a un lado el fútbol y preocuparse por la vida. Sí, carajo, eso solo pasa en los equipos verdaderamente grandes; en otro lado, los verdes o los rojos hubieran apurado para desembarazarse del técnico que no les sirve, olvidándose de las alegrías que les dio. Acá no. Y lo mejor de todo: nos sigue haciendo grandes. El mensaje de Russo fue claro: ni él, ni Millonarios pueden permitirse una temporada como esta. Reconocer los errores y saber dar un paso al costado también hace parte de saberse grande.

Le va a gustar: Juanfer Quintero: Por favor, vete al fútbol chino

 

Y el domingo, contra Santa Fe, honraremos nuestra grandeza de la mano de Russo; quizá por última vez. Porque no importa que estemos eliminados, que Russo haya anunciado su salida o que este haya sido un año para olvidar; salimos a ganar porque es un clásico, porque en Millonarios se lucha todo, hasta el más mísero e intrascendente partido, porque si podemos joder a Santa Fe y eliminarlo, mejor.

Parece oír ya, como un rumor de quejas conocidas, los balbuceos de verdes y rojos: “No tienen Libertadores”, “Nosotros ganamos la Sudamericana”, “Ustedes compraron sus títulos”, bla, bla, bla. Sandeces. Es verdad: no tenemos Libertadores, ni Sudamericana, ni mucho billete, ni tampoco levantamos tantos títulos y cada vez tenemos menos hinchas. ¿Y qué? Mientras haya gente como Miguel que crea en nuestra grandeza, ustedes no tienen nada que hacer. Les seguiremos pintando la cara, sacándoles títulos en las narices de su hinchada y aguándoles la fiesta de su puerca clasificación. Así que: cuidadito, Santa Fe, Russo todavía duerme en Bogotá.

No se vaya sin leer: Atención: James NO podría volver al Real Madrid

Foto:
Marca

(Visited 389 times, 1 visits today)
Compartir artículo:

Comentarios Facebook

MÁS HISTORIAS