Así como hubo colombianos como Falcao y Amaranto que la gozaron en Madrid, hubo uno que sudó sangre en el Atlético.
Luego de una temporada genial en el Bayern Múnich y un Mundial de goles, el ‘Tren’ Valencia cautivó a las directivas del Atlético Madrid. Los 15 goles en 34 partidos que metió en Alemania y los dos pepos del honor que hizo en Estados Unidos fueron su boleto de avión con rumbo a España.
Según dicen los diarios españoles, el presidente colchonero, Jesús Gil, quedó encantado con el físico de Valencia y por eso desembolsó tres palos (en euros) para llevárselo. De hecho mandó a traer a ‘Pacho’ Maturana para que lo dirigiera y lo mantuviera cómodo.
Sin embargo, en el Vicente Calderón, ‘El Tren’ jamás arrancó. Desde el inicio se le vio incómodo, torpe y hasta balde. Eso de los 15 goles en Alemania empezó a parecer cuento chino y el equipo estuvo mal todo el torneo. Sacaron a ‘Pacho, pero el desastre siguió: el Aleti se las vio con el descenso y Valencia, nublado, jugaba en modo Toloza.
Entonces el presidente Gil fue entrando en cólera. Trajo al ‘Coco’ Basile para enderezar el barco, pero, otra vez, nada cambió. No le ganaban a nadie y el colombiano parecía más un triciclo. Así que el presidente, salido de sí, empezó a meterse con los jugadores y a acordarse del nombre de sus madres.
La situación se mantuvo medianamente en orden, hasta que, en un partido contra el colero de la Liga, José Adolfo terminó de copar el vaso y todo se fue a la mierda. Un putazo hubiera sido un halago frente a lo que dijo Gil. Píllenlo:
Con la olla hirviendo y las piernas estorbándole, hecho un laberinto, el ‘Tren’ no pudo más. Agarró los seis golecitos que hizo y salió huyendo de las amenazas de muerte del ‘presi’, que honró mejor que nadie a su apellido.
Foto:
Diario AS
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