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Cuando Teófilo hizo que River remontara en Brasil en Libertadores

2018-10-29T18:16:14+00:00 29 octubre, 2018 |
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Si River quiere jugar la final de Copa deberá ganar en Brasil. Tres años atrás estaba en las mismas… Pero contaba con Teo. 

Tres años atrás, por cuartos de final de Copa Libertadores, se encontraron River y Cruzeiro. Era otro River, el River campeón de América en el que tapaba Barovero, pensaba Pisculichi –soportado por Kranevitter y Ponzio–, rompía al espacio Carlitos Sánchez, dibujaba Mora, se proyectaba Vangioni, entraba el Torito Cavenagui y atrás mandaban Funes Mori y Maidana. También estaba un tal Gabriel Marcado: un equipazo.

 

Cachucha Willy el Tiburón

 

Cruzeiro, con el bueno de Eugenio Mena por la izquierda, con Marquiños como culebra por la derecha, con un Duvier Riascos intermitente, el uruguayo Arrascaeta con el 10 bien clarito en la espalda y Leandro Damiao de punta de lanza, aunque tenía cositas, ciertamente no era el favorito. “En el Monumental hay que cocinarlos”, decía el hincha de River, caliente, pues días atrás Boca había ganado el Superclásico.

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El partido, como contra Gremio la semana pasada, se fue haciendo soso y trancado. Los brasileros, con paciencia y oficio, desactivaron el juego de los de Gallardo y el Monumental empezó a suspirar ansioso, a meter presión. Pero River fue apático, como contra Gremio, y la noche terminó helada y amarga después del 0-1 de Marquiños en el 62. A remontar en Brasil.

El Mineirao, todo de azul, recibió el partido lleno hasta el alma, hecho una caldera, como suelen estar los estadios en Brasil cuando la visita es argentina. Al 19, para calmar los ánimos, el 19 de River aprovechó un balón al espacio y, a perfil cambiado, tiempista perfecto, dejó mano a mano a Carlitos Sánchez. “Tomá, hacelo”, 0-1. Mano a mano.

 

 

Después, con espacios, el 19 del visitante disfrutó del partido, jugó e hizo jugar. De su cabeza salió un pase gol a Ponzio que el volante desaprovechó. Vino también el segundo de River gracias a un testazo de Maidana.

Y un pelotazo largo, en el minuto 51, que Mora ganó por arriba, encontrando al 19. Este controló y en dos tiempos, con sombrerito a bordo, se sacó de encima al central azul, Bruno, un calvo gigante. Al entrar al área, con el balón rebotando, inclinó el cuerpo hacia la izquierda y con el borde interno le ordenó al balón clavarse en el segundo palo. Fue el 0-3. Fiesta, sangre de campeón, autoridad y jerarquía.

Llegó entonces un abrazo genuino, apretado, con el Muñeco Gallardo. Que sabía que el 19, “el negro”,  Teo, era el distinto, el rebelde: un adelantado.

Termine con: Teo es así

 

Foto:

Ole.com.ar

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