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Santa Fe vs. Junior: El Mar Caribe llegó a Bogotá

2018-12-01T09:46:15+00:00 9 noviembre, 2018 |
  • Teofilo_Junior_Santa_Fe_Copa_Sudamericana
2 minutos de lectura
Santa Fe fue inmensamente superado por un Junior enorme y feliz. Teofilo y Piedrahita hicieron los dos goles que pusieron a los de Comesaña con medio cuerpo adentro de la final. 
Bogotá 8 de noviembre. 10 de la noche. Nadie sabe qué acaba de pasar. Nadie da explicaciones. En Santa Fe hablan de fallas en las máquinas, de cansancio y de errores en la planeación del juego. Sanguinetti, en la charla, dice que no sabía que esos once iban a jugar. Que en los videos esos costeños no se veían así de peligrosos. Que Agustín Julio habló con Beccacece y le dio la fórmula mágica. ¿Fórmula mágica? Puras patrañas. 

La locura empezó temprano. Teo, desde el arranque, estuvo en modo coleto, en modo La Chinita. Metido, solo, entre el muro de 4-4 que paró el local, danzó y se burló del mundo. Jarlan, su mejor amigo, y Díaz, su llave perfecta. Entre los tres pusieron a temblar al Campín. 
Los primeros diez, sin duda, fueron de Comesaña. Luego, entre patadón viene y hachazo va, los de casa parecieron descansar. Pero, pobres, no sabían lo que se venía.
Al coleto, al genio y al indio, se les unieron Cantillo, el pintor, James, la lanza, y Narváez (inho). Juntos convirtieron El Campín en una caracola en la que se escuchó la sinfonía del Mar Caribe. Ritmos de salsa, champeta y de acordeón. Tambores, piano y flauta de millo. Una delicia.
El primer gol fue poesía a lo Escorcia Gravini. Pase sin mirar, dinhesco, filtro catalán y definición de psicópata. Hasta ahí, todo normal. Nadie pensó que vendría algo más. Y resulta que lo que siguió fue diez veces mejor.

En el segundo tiempo el mar caribe murmuró en Bogotá. Se sintieron las olas en cada pase. “¡Ole, ole, ole!”. Rápido, salido de las duchas, Piedrahita mandó un torpedo que atravesó todo. 2-0. Y, aunque no lo crea, el mar siguió cantando. Cantillo (Poseidón) movió el mar de izquierda a derecha, de oriental a occidental. Sin mentirles, la casa cardenal casi se inunda. A los 90, la alarma antitsunami los salvó de la catástrofe. 

Ahora, Santa Fe, sin Javier López, irá a por la imposible. Desde ya, la hinchada tiene 20 días para rezar y para suplicar por la vida. La oración, si quieren vencer en Quilla, debe ser mundial. Porque si en Bogotá se escuchó el mar, en Barranquilla el Océano Atlántico puede destruirlo todo. 

 

 

Goles: Teófilo y Piedrahita 

Foto:

RCN Radio

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